• Constanza Pedrosa

PSICOLOGÍA DISRUPTIVA

Recuerdo que hace unos años atrás me presenté en la consulta con una psicóloga que me habían recomendado como una eminencia en “relaciones tóxicas”. Yo venía de una relación bastante insalubre y estaba comenzando una nueva relación, quería encontrar una profesional que pudiera ayudarme a trabajar sobre esto. Una sola consulta fue suficiente para no querer volver más.


En la primer sesión cuando le hice un resumen de cuál era mi pasado y cuál era mi momento actual, además de decirme que a mi ex pareja yo debía agradecerle su maltrato porque fue lo que me permitió mantenerme enfocada (al día de hoy sigo pensando que me habrá querido decir ya que justificar una situación de maltrato desde el trono de psicólogo es algo muy grave y peligroso, a mi parecer una verdadera aberración), lo peor de todo llego cuando en un momento de la charla le dije que a mí no me gustaba que me pagaran las salidas. Su respuesta fue: (descripción literal): “Ah no no, vos TENES que dejar que te paguen, porque sino a tu pareja es como que LE CORTARAS LA PIJA”(si hay alguien leyendo que no es de Argentina, se refería a su miembro viril). Sigue: “eso hacemos las mujeres, dejamos que nos paguen y vos si queres le agradeces cocinando algo o algún día lo invitas al cine”.


Imagínense mi cara. Salí completamente indignada y sorprendida de que una mujer me estuviera diciendo algo semejante.


En ese entonces ya estaba trabajando como psicóloga hacia unos años pero trabaja con niños. Fue gracias a esta sesión que me dio el impulso para saber qué clase de psicóloga quería ser, de qué forma y con qué mensaje quería acompañar a otras mujeres.


Sumado a esto, se encuentra esta ola de positivismo tóxico, o lo que yo llamo psicología barata, donde pareciera que solo hay espacio para lo positivo. Afirmaciones que llevan de forma implícita, que todo lo que no sea agradable es insalubre, o lo que es aún peor, si estás mal, es porque no pones suficiente empeño para ser feliz. Las enfermedades o problemas se han convertido en un estigma a nivel social, donde sufrirlas es una vergüenza a evitar.


Me gusta pensar que soy una persona disruptiva y que mis encuentros invitan a eso.


¿Qué es ser disruptiva? Ser una persona disruptiva tiene que ver con la capacidad (no innata) de vivir entre el desconcierto, la incomodidad y la incertidumbre, sacando partido a estos tres activos. Es la persona capaz de reinventarse a sí misma en un corto periodo de tiempo. Es una persona que vive en y por el cambio.



Me gusta hablar de que mis encuentros no son una terapia convencional, sino que son un espacio de intercambio, acompañamiento, cuestionamiento, empoderamiento y transformación. No solo esto, sino que además en mis encuentros me gusta poder contar mis malestares psicológicos, ¿por qué? porque hablar sobre nuestros sufrimientos de forma natural resulta tranquilizador para la persona que escucha, porque quizá se sientan identificados y puedan ver y sentir que no están solas, ni rotas, ni falladas.


Las mujeres más que nunca estamos inmersas en el cambio, estamos cambiando la historia, dando vuelta al patriarcado y llevando como bandera el feminismo, no sólo desde una red de contención sino trabajando mucho en nosotras mismas, en nuestro autoconocimiento y autocuidado, en respetarnos y en darnos un trato amoroso.


Esta psicóloga disruptiva te invita al cambio, a que conectes con tu esencia, a que recorras el camino que realmente vos quieras atravesar y que sientas que tu ser físico, mental y espiritual se potencia y empodera.


Te invito a que no te adaptes al mundo, sino a que te adaptes a vos misma.


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