• Constanza Pedrosa

El temor al cambio


La dificultad para avanzar en la vida o modificar lo que no nos hace bien es la suma de varios factores:

  • la resistencia al cambio

  • el apego a lo conocido

  • la inseguridad de no contar con las habilidades necesarias para enfrentar nuevos desafíos.

Por ejemplo, son muchas las personas que permanecen por largo tiempo en un empleo que ya no le genera satisfacción, sosteniendo el puesto de trabajo aunque saben que allí no hay un motivo real que los retenga. Permanecen allí durante horas enajenados con su trabajo sin sentirse gratificados con lo que hacen.


Podría enumerar cientos de circunstancias en las cuales una persona elige o acepta acomodarse en lugar de sentirse cómoda y a gusto con su vida. Distintas situaciones, un mismo denominador: el temor a lo desconocido.

Cuando se experimenta sensación de insatisfacción y no se la reconoce, por el contrario, se la sostiene en el tiempo, surgen emociones negativas tales como angustia, frustración, desmotivación, falta de energía, apatía, pesimismo, enojo, irritación y culpa, que expresan en realidad una disconformidad con la propia vida. Todas ellas son señal de que algo no anda bien.


Cuando una persona siente malestar ante una determinada situación, es recomendable interrogar esa emoción, ya que puede ser una clara evidencia de disconformidad e insatisfacción con la propia vida... Una crisis personal demanda, de parte de quien la experimenta, una toma de consciencia. Es esta una oportunidad para preguntarse: ¿qué modificaciones necesito y puedo hacer en mi vida para sentirme bien con ella?

Para construir las respuestas es fundamental estar dispuesto a vencer el miedo al cambio y desapegarse de lo conocido.


Superar el miedo al cambio


El primero paso y fundamental es reconocer el miedo y aceptarlo, es natural que si se enfrenta una situación desconocida se experimente ansiedad, desconcierto e incertidumbre. La clave no es evitar el temor sino en aprender a gestionarlo, es decir mantenerlo en niveles que no nos inhabilite la acción. De esta manera, lejos de ser un enemigo, el miedo se convierte en nuestro compañero y el que nos permite actuar con prudencia, ya que nos permite evaluar los riesgos en la toma de decisiones, medir las consecuencias de los actos y evitar acciones impulsivas.

Si buscamos la definición de la palabra CAMBIAR encontramos: “dejar una cosa o situación para tomar otra”, “convertir o mudar algo en otra cosa”. Este significado del término cambio, enfatiza en la ganancia que viene luego de asumir el desafío de soltar lo seguro y conocido.

Si bien hay una renuncia al momento de decidir por algo diferente a lo que se tiene o se vive, hay una ganancia positiva que compensa lo que queda por afuera de esa elección. Así se aparta otro de los obstáculos psicológicos: miedo a la pérdida, que dificulta y muchas veces impide animarse a soltar lo que en la vida ya no se desea o tuvo fecha de vencimiento.

Es salud, también, animarse a cerrar etapas, abandonar lugares, desapegarse de personas y “soltar” todo aquello que ya no nos da la sensación de bienestar.


Alguna sugerencias para aliviar el miedo a los cambios:


  • Identifica el problema: reconoce aquellas situaciones que te generan miedo, angustia, malestar. No caigas en generalizaciones negativas respecto de tu vida. Así como algunas cosas no andan bien, seguramente otras sí y las seguirías eligiendo.

  • Evita la culpa: no te recrimines por lo que podrías haber hecho o el tiempo que pasó, enojarte con vos solo genera automaltrato, en lugar de mejorar tus posibilidades.

  • No te victimices: reconoce tu parte de responsabilidad, toma las riendas y ponete en el lugar de protagonista de tu vida.

  • Relajate: busca espacios relajados para que poder reflexionar y pensar alternativas con lucidez y claridad de ideas. Diferencia entre lo urgente y lo importante.

  • Reconoce tus recursos personales: identifica las herramientas con las que contas para enfrentar el desafío. Seguramente son más de las que tus miedos te permiten ver. Recorda tus logros pasados, las batallas ganadas, las conquistas personales. Todos hemos logrado algo por más mínimo que te parezca.

  • Asume riesgos medidos: si decides hacer cambios radicales, te generará demasiada incertidumbre. Empeza por partes y hace pequeños cambios que te comprueben que no es tan difícil como lo pensabas, esto aumentará la confianza que necesitas para lograr cambios más trascendentes.

  • Acciona: disponte a dar pasos concretos hacia lo que deseas.

La responsabilidad de encaminar la vida hacia donde uno desea es una tarea personal e intransferible, depende en gran parte de animarse a transitar nuevos horizontes y asumir el desafío de lo bueno por descubrir.

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